Entrevista al Doctor Morlans 1.5. ¿Estoy preparado para morir?.


El Doctor Morlans nos invita a pensar en nuestra muerte y a prepararnos para ella. Una manera de facilitar las cosas a los que se quedan, que tienen que lidiar con el dolor de la pérdida y, además tomar decisiones sobre qué hacer y cómo hacerlo. Es un acto de amor hacia ellos, si nos preparamos eligiendo qué y cómo queremos que sean las cosas, ellos tienen la tranquilidad de haber hecho lo que queríamos.

Morlans – ¿Estoy preparado para morir?.

Probablemente, estar preparados para nuestra propia muerte, por más que hagamos, quizá nunca estaremos preparados. Siempre nos será difícil. Por lo tanto, cada uno de nosotros es libre de hacer aquella formación o introspección en uno mismo. Quizás esta pregunta más de uno se la ha hecho a raíz de la muerte de un familiar, de un compañero, por qué no de un personaje público. Quizás más de uno se ha hecho la pregunta: ¡ostras! Esto me hubiera podido pasar a mí… ¿Estaría preparado? Probablemente a partir de esta primera circunstancia, el hecho de analizarlo sería lo más normal.

Ante las malas noticias, la primera reacción psicológica que tenemos los humanos es la negación: no, no puede ser. A veces, te encuentras un vecino, te para por la calle y te dice: oye, ¿te has enterado de que se ha muerto fulanito de tal? Lo primero que decimos es: no, ¡no puede ser! Después, ya decimos: a ver… Cuéntamelo. Lo primero que nos sale es este no. Por lo tanto, tal vez individualmente ante un impacto: ostras me podría pasar a mí … No, no quiero pensar en ello. La reacción siempre es negativa, de algo que no nos gusta. De hecho, es algo inherente al ser humano y por tanto no deberíamos tenerle miedo. Lo que es verdad, es que no nos gusta por todo lo que perdemos. Aquí entraríamos a valorar en el aspecto más metafísico, sobre qué puede haber detrás de la muerte según las creencias y la formación de cada uno de nosotros.

Entonces, a tu pregunta, la idea sería que la sociedad tendría que, con respecto a la educación en la etapa infantil y juvenil, dar una cierta normalidad al tema, como hacemos en otros aspectos de la vida. A partir de aquí, cada uno por lo que entiende, aprende y experimenta, debería ir integrando. Hay gente que es más curiosa que otra.

Hay mucha literatura sobre el hecho de morir y sobre la muerte. Por lo tanto, quien tenga ganas de hacerse planteamientos del tipo: ¿cómo me puedo preparar?, encontrará información. Aunque, soy consciente, y lo digo muchas veces, el día que me toque a mí, en ese momento qué cara pondré, no lo sé. Y quiero ser sincero, no lo sé. Pero, a pesar de esta incertidumbre, entiendo que el hecho de poder hablar, tal vez en pareja; al igual que tenemos proyectos, preparamos viajes, que si del piso de alquiler iremos a una casa de propiedad … siempre hacemos estos proyectos. También el hecho de decir: Oye! Hay algo que debemos tener presente, que en cualquier momento: un accidente, una enfermedad y todos estos proyectos se nos pueden ir al traste. Entonces, incluso en el ámbito de pareja saber aquellas cosas básicas: si me pasara algo, ¿Qué quieres? Ser enterrado o incinerado. Yo aquí me encuentro muchas veces que cuando lo pregunto me dicen: ay! … No habíamos hablado nunca, no lo sé. Entonces, insisto, posiblemente es un hecho que en cuanto a la sociedad y tal vez un blog como el vuestro puede ayudar para abrir la mente a hablar de ello. Aunque sea empezando a hablar de cosas tan sencillas como: un vez muerto ¿qué queremos?, ¿qué hacer con el cuerpo?, ¿cómo tenemos que hacer la ceremonia?.

Ahora he vivido una circunstancia familiar en la que la hija de la difunta, la madre, su hermano, todos, sabían que quería una fiesta. Fue una muerte súbita de una persona joven y se hizo un acto de despedida civil, que intentó ser un acto lúdico, porque los más allegados sabían que esta persona había manifestado que quería eso. Poder despedir a las personas sabiendo cuáles son sus gustos. Se trata de romper el tabú y hablar sin grandes necesidades filosóficas, sino el hecho de plantearse que eso, a mí, también me puede pasar.

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